jueves, 10 de octubre de 2024

Váyase Sr. López.!

 Váyase Sr. López.!

El expresidente de México, exije que el rey de España pida disculpas por las tropélias que los españoles cometimos en su tierra hace más de 500 años.
Este señor, parece que no le importa que en el transcurso de su mandato se hayan producido en su pais 250.000 asesinatos y que el 70 % de la población indígena a la que tanto daño según él hicimos, vive en la pobreza absoluta.

Y lo más chocante, es que él se llama Andrés Manuel López Obrador, no Moztezuma ni Atahualpa, su nombre y apellidos que no pueden ser más españoles, y que fueron sus tatarabuelos y demás ascendientes los que (según dice él), esquilmaron a los nativos.
Nosotros los españoles nos vinimos o nos echaron, de allí, pero él se quedó con sus antepasados.

Así que don Andrés López, que sea usted el que pida disculpas a los indigenas, y váyase de México que es usted un un invasor.
Esto es aplicable a doña Claudia Shieinbaum Pardo que es su sucesora, y se ocupen mas del bien de los mejicanos y no de tantas chorradas, para distraer la atención de lo mal que gobiernan.

P/D y las disculpas se las pide en su lengua nativa, y no en español que es el que usted habla.

Todas las reacciones:
Francisco Calvo de los Santos y Candela Antúnez
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miércoles, 25 de septiembre de 2024


 

El pájaro

 

Aquel niño de ocho o nueve  años observaba con atención desde su ventana cómo un pájaro  entraba en  un hueco que había en un talud, al otro lado de las vías del tren. Era una pared de tierra  casi vertical donde habían nacido algunas hierbas.

El niño esperó a ver  salir al pájaro, pero no salía.

Pensó que el ave tuviese allí su nido, que incluso tendría huevos que estaba incubando y  salía solo para alimentarse.

 No era un pájaro corriente como los gorriones que anidan en los árboles o en los tejados, ni un jilguero, que el nido lo hacen en árboles o arbustos. Era un pájaro de plumaje más llamativo.

Una de las veces en que vio cómo el pájaro entraba en el agujero, el niño pensó que podría cogerlo y meterlo en una jaula que tenía.

Se acercó muy despacio para no hacer ruido, y se encaramó en unos salientes que había en el terraplén donde estaba  el orificio, una especie de cornisa que casi no se sostenía. Fue deslizando un pie tras otro, procurando en lo posible no rozar la ropa sobre  la pared de tierra, pues era consciente de que cualquier vibración el pájaro la notaría.

Con el brazo derecho extendido y la mano abierta, muy despacio, lentamente, se fue acercando al objetivo, y cuando su mano estaba a escasos centímetros del orificio, con un rápido movimiento lo tapó.

Sintió como aquella avecilla privada de luz, revoloteaba empujando la mano hacia el  exterior en un vano intento de escabullirse.

No se decidía el improvisado cazador a cerrar la mano, por si dejaba algún resquicio por donde pudiera escapar el pájaro. Aguantó lo que a él le pareció un rato, sin dejar de notar el aleteo sobre la palma de su mano.

Algo cansado de la incómoda postura, cerró la mano y comprobó que tenía a la pequeña ave en su poder.

Dio un salto al suelo llano, satisfecho de su proeza. Se miró la mano y allí estaba el pájaro con solo la cabeza fuera del puño y moviéndola tratando de evadirse.

Notaba la fuerza que hacía el animal tratando de mover las alas para  liberarse.

Se imaginó al pajarillo en su jaula revoloteando y dándose golpes contra los barrotes queriendo escapar. Miró varias veces la pequeña cabeza con el pico del animalillo en movimiento desesperado por salir de su improvisada prisión.

Poco a poco, aquel chiquillo fue pasando de la alegría de haber atrapado él solo al pájaro y sentirse satisfecho y contento, a tener lástima y  un sentimiento de culpabilidad.

 Su euforia se fue diluyendo a medida que notaba en su mano los movimientos inútiles del pájaro. El niño libraba una lucha interior entre su deseo de tener al pájaro y por otro lado sentirse malvado.

Abrió la mano, y por una fracción de segundo el pajarillo se quedó quieto como si no esperase verse libre, pero no tardó en salir volando y elevarse en el espacio como queriendo alejarse lo más posible de su captor.

El niño respiró hondo, y con un profundo suspiro vio cómo el ave se perdía de vista en el cielo.

Volvió andando despacio a su casa, con una tranquilidad de espíritu como nunca había sentido, y pensando que soltar al pájaro en contra de su deseo de tenerlo, eso sí era una proeza.

     Y es que a veces resulta grato renunciar a un deseo.

lunes, 31 de julio de 2023

 
El Maestro Ciruela

    Hoy me atrevo a dar mi opinión y criticar la forma en que se  habla y se escribe para el público.

  No hay mas que oir la radio o ver un telediario, para observar como los locutores  pronuncian el nombre de ciertas localidades españolas, parece que tienen prohibido decir el nombre en el idioma oficial de España, español . A coruña es La Coruña, Ourense es Orense, Lleida es Lérida, Girona es Gerona etc.
  
Creo, que según esta norma, deberían decir y escribir London  en lugar de Londres, New York  en lugar de Nueva York, Firenze en lugar de Florencia,  Genéve por Ginebra, o Milano por  Milán etc.

  Oí por la radio a Arturo Perez Reverte, que hablaba con alguien de Galicia y dijo: "...y digo La Coruña , porque estoy hablando en español".

  Como no soy erudito en la materia ni en otra cosa (dicho sea de paso), he consultado sobre el tema a entendidos.

  En Primer lugar, la Real Academia de la Lengua, me dice: 

  "Gerona, Nombre tradicional  de la provincia y ciudad, cuyo nombre en catalán es Girona. Salvo en textos oficiales, donde es preceptivo usar el topónimo catalán como único nombre oficial aprobado por las Cortes españolas, en textos escritos en castellano debe emplearse el topónimo castellano".

  Manuel I. Cabezas Gonzalez .- Profesor titular de la UAB (Universidad Autónoma de Barcelona), que creo que sabe un rato de esto, dice lo siguiente:  

lunes, 29 de mayo de 2023

9 de mayo 2023 

Carnet de conducir


  Hace unos días, se produjo un atropello en Vilanova de Arousa, en Galicia.
  El automóvil que produjo el accidente dejando 18 heridos, lo conducía una  mujer de 82 años.
  Enseguida, como en otras ocasiones surgen los comentarios sobre la edad de los conductores. La television que daba la información del accidente,  preguntaba a los que por allí andaban sobre las posibles causas y las respuestas eran las mismas: que si debe haber un límite de edad para conducir, que si los reflejos etc.

  Indudablemente con la edad se pierden actitudes para ejercer  cualquier actividad, sea conducir un automóvil o pilotar un helicóptero.

  Dicen las estadísticas, que de cada tres accidentes, uno es producido por una persona mayor o sea, por una persona anciana.

  Si eso es asi, matematicamente se demuestra que  de cada tres accidentes dos los producen conductores jóvenes o sea, que los jóvenes provocan el doble de accidentes que los viejos.

  Mi reflexión es que si el conductor viejo o joven tiene el permiso de conducir es porque supuestamente ha demostrado que tiene actitud para ello.

  Hay miles de accidentes cada año y la inmensa mayoría, dicen las estadísticas, se producen porque el conductor ha consumido alcohol o drogas o ambas cosas, tambien porque van con   el teléfono móvil poniendo  mensajes, y por exceso de velocidad. En estos casos, al parecer no importa la edad.

  También alguien sugiere que a los viejos se les ponga en el uto un indicador, algo así como la "L" del principiante. Por ejemplo: "Ojo, viejo al volante" estaría bien, siempre que otros automóviles llevasen un aviso que dijese "Cuidadin Drogata al volante"  y "Borrachin conduciendo", y por último " Imbécil con el móvil poniendo mensajes" .

  ¿Se imagina el lector (si es que alguien se atreve a  leerme) a un viejo al volante con el móvil en la mano, borracho y drogado? 
Dificilmente.




 




sábado, 20 de agosto de 2022

 No llueve

No llueve y los pantanos están al minimo de su capacidad.
Estamos en pleno verano y no se prevé que llueva en los próximos dias o semanas.
Hay pueblos que tienen restrcciones de consumo.

No me explico como en las playas de Málaga haya duchas para todo el que quiera gastar agua  duchandose varias veces, o dejando a los niños que jueguen con  el agua. Yo, particularmente lo hago una sola vez cuando salgo del baño.

Tambien observo como limpian el suelo del paseo marítimo con abundante agua con máquinas que usan detergente y luego lo aclaran con abundante agua potable. Dicho sea de paso, que quedan limpias y relucientes las baldosas cosa que me parece muy bien y es agradable. ¿Pero es tan necesario ese despilfarrrro? Continuaré ...

 

jueves, 16 de abril de 2020

El confinamiento

Buenos días, a quien por casualidad o por equivocación, tenga la osadía de leerme.

Solo decir  que sigue el "confinamiento", la reclusión", el "enclaustrado"...
¿Terminará alguna vez esta extraña e inesperada situación que nos aterroriza?.
 Ese monstruo traicionero invisible, ladino, que subrepticiamente nos va invadiendo.
Esta quimera, este sueño del que quisiéramos, pero  no logramos despertar.
¿Terminará?.  Sí. ¿Pero cuando?.

La  invasión de los microorganismos, sería el titulo de una novela o de una  película de ciencia  ficción donde los científicos las 24 horas, se dejan la vista en las lentes de los microscopios y  en los tubos de ensayo, buscando un antídoto, una vacuna algo con que combatir este diminuto , pero peligroso enemigo.

Ahora, es ocasión de saber si el ser humano, es tan destructivo para el planeta como hasta ahora se ha dicho y en cierto modo se ha comprobado, o por el contrario, ante una situación caótica como es esta pandemia, es capaz de reaccionar y administrar recursos e inteligencia para combatir y aniquilar al enemigo común.

miércoles, 8 de abril de 2020



Una calle de Carranque

¡Que sola está la calle!
Está falta de vida. Nada se mueve,
Solo un pájaro que picotea en el suelo,
Los árboles cuyas ramas mueven el viento.
Nadie pasa, solo alguien de muy tarde en tarde, de prisa y con mascarilla.
¡Nadie, nadie!
Se entristece el alma al mirar por la ventana.
Está naciendo hierba entre las losetas de la acera, porque nadie pisa.
Porque nadie pasa.
le faltan los niños por la mañana, con sus mochilas, con sus saltos y gritos.
Le falta esa madre que le dice: "no corras", o "no te sueltes de mi mano".
Le falta la joven de correos con su carrito amarillo.
O el abuelo, que pasea a su nieta empujando un cochecito.
Le falta gente que espere en el semáforo para cruzar a la otra acera.
¡Que sola y que triste está la calle!

Málaga, 31 de marzo de 2020