lunes, 31 de julio de 2023

 
El Maestro Ciruela

    Hoy me atrevo a dar mi opinión y criticar la forma en que se  habla y se escribe para el público.

  No hay mas que oir la radio o ver un telediario, para observar como los locutores  pronuncian el nombre de ciertas localidades españolas, parece que tienen prohibido decir el nombre en el idioma oficial de España, español . A coruña es La Coruña, Ourense es Orense, Lleida es Lérida, Girona es Gerona etc.
  
Creo, que según esta norma, deberían decir y escribir London  en lugar de Londres, New York  en lugar de Nueva York, Firenze en lugar de Florencia,  Genéve por Ginebra, o Milano por  Milán etc.

  Oí por la radio a Arturo Perez Reverte, que hablaba con alguien de Galicia y dijo: "...y digo La Coruña , porque estoy hablando en español".

  Como no soy erudito en la materia ni en otra cosa (dicho sea de paso), he consultado sobre el tema a entendidos.

  En Primer lugar, la Real Academia de la Lengua, me dice: 

  "Gerona, Nombre tradicional  de la provincia y ciudad, cuyo nombre en catalán es Girona. Salvo en textos oficiales, donde es preceptivo usar el topónimo catalán como único nombre oficial aprobado por las Cortes españolas, en textos escritos en castellano debe emplearse el topónimo castellano".

  Manuel I. Cabezas Gonzalez .- Profesor titular de la UAB (Universidad Autónoma de Barcelona), que creo que sabe un rato de esto, dice lo siguiente:  

1 comentario:

Ángeles dijo...

Pues estoy totalmente de acuerdo con la idea que presentas. Lo que dicen al respecto la RAE y los expertos en la materia es muy esclarecedor: se deben usar los topónimos propios de cada lengua en los textos oficiales, no en el lenguaje común cuando se habla o escribe en español. Cosa que debería resultar lógica y evidente, desde luego.

Pero parece que si decimos La Coruña, Orense, Lérida, etc, vamos a ofender a alguien, o vamos a quedar como ignorantes. En fin, parece que los medios de comunicación y los políticos tienen demasiada influencia en el pensamiento de los ciudadanos, y eso, obviamente, nunca es bueno.