jueves, 13 de noviembre de 2008

Ofendido y agradecido

En el bus, una joven señora quiere cederme su asiento. Me siento ofendido, porque quedan asientos libres que no he querido ocupar . Al mismo tiempo me siento agradecido y así se lo hago saber. Noto que ella se siente abrumada . Hasta ahora me sentía ufano pues aunque no uso mucho el autobús, hacía tiempo que nadie me cedia el asiento, pero volviendo a la realidad soy consciente de mis años. Estoy en buena forma y aunque ando más que un cartero en Barcelona, comprendo que ella no lo sabe. Lo que más me ofende, es que las dos o tres veces que han intentado darme el asiento han sido mujeres. puede que sea casualidad, pero nunca se ha levantado un jovenzuelo para que yo me siente. Tambien lo hubiese rechazado previo agradecimiento. Hoy llego a las siguientes conclusiónes:
1ª.- Que me ha llegado la vejez casi sin darme cuenta. 2ª.-Si no me quiero dar por ofendido, en lo sucesivo debo ocupar el primer asiento que encuentre libre. y 3ª.-tintarme el poco pelo cano que me queda y hacer el ridiculo ante la grey. Moraleja: no quieras ser joven y busca una vieja.

ofensa y gratitud

Me he sentido ofendido y agradecido al mismo tiempo:

En el bus una señora joven me cede el asiento. Le digo que se lo agradezco pero que quiero ir de pié, además había asientos libres que no quise utilizar.

Al parecer ella se sintió confusa como temiendo haber metido la pata. La tranquilicé diciéndole que que los años que tengo no los puedo disimular , y que hasta enconces me sentia ilusionado de que hacía tiempo que nadie me cediera el asiento. lo que más me molesta de esta situación es que en las contadas ocasiones que me ha sucedido, han sido mujeres las que han intentado darme su asiento, siendo yo un hombre. Pero nunca me ha sucesido con un jovenzuelo. De aquí en adelante, tengo tres opciones:

1ª.- Sentarme cuando haya asientos libres. 2ª- Aceptar la realidad y no molestarme . y 3ª tintarme el poco pelo que me queda y hacer el ridiculo.

He de aclarar que estoy acostumbrado a andar yn lo hago todos los dias.

Ando más que un cartero en Barcelona. Pero esta buena señora no tiene por qué saberlo.

ojoavisador